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Akira (1988), Katsuhiro Otomo
La revolución del tópico y la producción audiovisual

Sinopsis: Dotado de un poder sobrehumano que ni siquiera él controla, Tetsuo decide empezar una guerra contra el mundo que le está oprimiendo. Pronto se encuentra en el centro de una leyenda sobre el esperado regreso de Akira, un niño con poderes extraordinarios, capaces de salvar a Tetsuo del caos que le rodea.


El tópico de la post guerra en el cine japonés dominó durante prácticamente toda la mitad del siglo XX. Los traumas y los efectos de la gran bomba estuvieron presente en la narrativa del séptimo arte de una manera en la que era imposible hacer la vista gorda y se reflexionó mucho y muy bien respecto a eso. No obstante, los hijos de la generación postguerra, esa generación que había nacido y crecido con las historias de sus padres y abuelos no sentían suya esa historia, la respetaban, pero no era el leitmotiv de su narrativa. El cambio de siglo y el consiguiente avance tecnológico los ocupaba más, los problemas sociales que se habían desentendido durante un largo tiempo producto de las nuevas formas de producción, la sobrepoblación y la creciente desigualdad social en una sociedad mucho más moderna les preocupaba muchísimo más. 

 


La historia cambiaba, y con ella también el cine que se buscaba filmar. Japón, a finales de los 80s expuso temas de los que en primera instancia no se hablaban tanto y lo hizo elevando un medio que hasta ese momento estaba recién instaurándose como una forma de comunicación seria y adulta: la animación. Y lo hizo tan bien que aquella película detonó de forma tan fuerte que abrió las puertas de occidente al animé, efectos que hasta ahora se siguen experimentando. 


Akira es por esencia una de las primeras películas que nos llegan a la mente cuando pensamos en la “mejor película” de animé. Méritos no le faltan, logró reunir en sus dos horas todo lo que los descendientes de los hijos de la post guerra les preocupaba. El eje de su trama no es el poder en si mismo, sino la administración que tiene aquella fuente. No les preocupó tanto lo que pasó antes, les preocupaba y se enfocan en como las generaciones más jóvenes, esas que han quedado a veces a su suerte son abarcadas por las esferas que administran el poder: los políticos y los militares que están tan encerrados en sus asuntos que olvidaron que detrás de ellos hay muchas mas personas: estudiantes, pobres, enfermos, necesitados. Pone el foco en eso: en cómo se administra el poder, cuáles son los efectos de ignorar a las generaciones más jóvenes. Su guión lo hace muy bien mediante metáforas que se combinan de manera magistral con su acción impecable y un desarrollo de personajes que si bien se centra mucho en Tetsuo tampoco deja al resto en el olvido. Lo que tiene que decir esa generación se hará escuchar y lo hace, hay poco en esta película que no tenga un valor social y es una prognosis de calidad incuestionable: abran el mundo al resto o el resto tomará el mundo.

 


A nivel visual es una de las mas grandes, si es que no la mejor película a nivel gráfico. Tanto la violencia de sus secuencias, como el diseño de sus personajes, así como sus fondos y estética cyberpunk, hay un detalle absoluto en cada uno de sus frames. Y ha servido de inspiración para tantos otros films como The Matrix (1999), Inception (2010), o las producciones mas modernas de Star Wars como la serie animada Clone Wars (2008).


El desafío técnico que comprendió esta película fue tan alto que en su momento fue la producción mas costosa de la historia de Japón superando los mil millones de yenes. Tal presupuesto requirió la creación de un Akira Committe compuesta por Kodansha, Mainichi Broadcasting System, Bandai Visual, Toho, TMS Entertainment, entre otras empresas. 

 


En definitiva: podemos hablar de Akira como un elemento disruptivo de la animación japonesa por la calidad técnica a nivel visual como sonoro, así como también por el desafío en su producción, pero también logro captar el interés occidental por un medio que hasta ese entonces estaba muy encerrado en su país de origen y que se consideraba aun un medio infantil. A nivel narrativo logró demostrar el interés de las generaciones más jóvenes por tomar la narrativa por sus propios medios y lograr una acción metafórica de las necesidades de su generación a nivel social y administrativa. Incluso hoy, a más de 30 años su lema “Good for Health, Bad for Education” sigue siendo increíblemente cierto refiriéndose a la ficción más subversiva: nos hará bien ver este reflejo de la incomprensión y brutalidad política y nos permitirá desaprender mucho de lo que nos instauraron como cierto y necesario.  

 

 


Ficha Técnica:
Titulo:
Akira
Ciencia Ficción, Acción
124 minutos
Dirección: Katsuhiro Otomo
Año de estreno: 1988

 

 

Por

Chuchu lovely munimuni muramura,
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