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El Futuro de la Animación Japonesa (según sus creadores)
La industria del anime crece, pero no todo resplandece como el oro.

Los integrantes de JAniCA,la Asociación Japonesa de Creadores de Animación, se reunen cada año para hacer un balance de como va la industria de la animación y según lo que han observado, los números son buenos pero no todo es color de rosas.

Según sus datos, el ingreso anual promedio en toda la industria es de 4.41 trillones de yenes (aproximadamente $37 mil millones de dólares), un record considerando que la industria ha cambiado su modelo, permitiendo que productoras extranjeras como Netflix y Crunchyroll puedan producir sus propios anime (Knights of Cydonia, FLCL, Violet Evergarden, etc.).

No obstante, existe una desigualdad económica que necesita ser atacada. La industria de la animación japonesa debe reinventarse o, a pesar de sus increíbles ganancias y difusión internacional, estará condenada a perecer.

El trasfondo de la expansión de mercado del anime japonés

En 2015 el mercado de la animación japonesa alcanzó un récord histórico de ventas con una cifra total de 1.825.500.000.000 yenes (casi dos billones), y según estimaciones en 2016 habría superado los dos billones. La cinta de Shinkai Makoto Kimi no na wa (Tu nombre, estrenada en agosto de 2016) es la segunda película de animación más taquillera de la historia de Japón, tras el rotundo éxito de Sen to Chihiro no kamikakushi (El viaje de Chihiro) de Miyazaki Hayao en 2001, y Kono sekai no katasumi ni (En un rincón de este mundo, estrenada en noviembre de 2016), del director Katabuchi Sunao, retrato de una joven inquebrantable ambientado en Kure, Hiroshima, a finales de la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido asimismo en un éxito de larga duración.

Para alegrar aún más el panorama, en el Festival Internacional de Cine de Annecy (Francia), celebrado en junio de 2017, Yoake tsugeru Rū no uta (Lu over the wall), dirigida por Yuasa Masaaki, fue la primera obra japonesa en llevarse un premio Cristal a la mejor película en 22 años, mientras que Kono sekai no katasumi ni se llevó el premio del jurado.

No obstante, pese a la ampliación del mercado de la animación y la alta valoración y el éxito que cosecha el anime en el mundo, las condiciones laborales, los salarios y los horarios de los jóvenes animadores que sustentan las producciones de anime continúan empeorando, y al parecer las empresas ni siquiera son capaces ya de formar a nuevos trabajadores.

Studio Ghibli busca nuevos artistas


En mayo de este año, cuatro años desde que Miyazaki Hayao anunciara que se retiraba de la producción de largometrajes, el director llenó de gozo a aficionados del mundo entero anunciando que había comenzado la preproducción de un nuevo largometraje. Al mismo tiempo el estudio hizo un llamamiento para contratar nuevo personal, y anunció que buscaba a nuevos talentos para contratos de tres años y 200.000 yenes mensuales.

En las páginas de Facebook en inglés en las que se comparte información sobre trabajos de animación en todo el mundo se presentó también el anuncio de Ghibli. Sin embargo, el anuncio provocó un aluvión de comentarios negativos desde fuera del país acerca de las pésimas condiciones laborales de los animadores.

Según Irie Yasuhiro, director ejecutivo de JAniCA, “Cuando se divulgó el anuncio de Ghibli para buscar artistas en el extranjero, hubo una confusión. Se publicaron a nivel internacional las condiciones laborales nacionales, no se tradujo el hecho de que los recién contratados recibirían primero el entrenamiento necesario, y la gente pensó que Ghibli pensaba contratar a animadores profesionales con un sueldo de tan solo 200.000 yenes al mes. Aunque me pregunto si en el extranjero se dan casos en los que se pague a un nuevo trabajador en formación un salario equivalente a 200.000 yenes al mes”.

Según Irie, tanto Miyazaki como su colega Takahata recibieron el tipo de entrenamiento denominado OJT (on the job, “en el trabajo”) por parte de animadores más veteranos, en la época en la que pertenecían al Estudio Toei o a Telecom Animation Film: “La mayoría de los estudios japoneses carecen de la holgura necesaria hoy día para llevar a cabo este tipo de entrenamiento, y son pocas las empresas que lo ponen en práctica”.

Los novatos empiezan con el vídeo


JAniCA se fundó en 2007 con objetivos como la mejora de la situación y el estatus social de los animadores. Según las investigaciones que la asociación ha venido realizando en años recientes sobre los productores de animación, el salario medio de un animador novato ronda los 1.110.000 yenes anuales, menos de 100.000 al mes.

En el mundo de la animación se llega a trabajar unas diez u once horas diarias, con un promedio de tan solo 4,6 días libres al mes. La media de sueldos en animación, 3.330.000 yenes anuales, presenta una gran diferencia con respecto a la industria en general (4.140.000 yenes).

Irie dice que “Está claro que el sueldo es bajo. El promedio que se paga a un dōgaman (un ilustrador de anime que se dedica a los dibujos intermedios, los fondos, la limpieza de la imagen y otras tareas menores, entre quienes abundan los jóvenes) por una ilustración es de 200 yenes.

Si puede hacer cinco dibujos por hora, su salario pasa de los mil yenes, pero como promedio solo se llega a dos ilustraciones. Casi todas las empresas tienen un sistema de remuneración en forma de comisión. Algunos estudios pagan un salario mínimo de 50.000 yenes… Pero al mismo tiempo existe el problema de los largos horarios laborales, de entre 12 y 18 horas”.

Una de las tareas más importantes ya mencionada del dōgaman es dibujar el nakawari, los dibujos intermedios que se colocan entre los fotogramas originales dibujados por el gengaman, el artista principal.

Usando un folioscopio (o flip book, en inglés) como ejemplo, el gengaman dibujaría el primer y último dibujos, así como los dibujos intermedios más importantes, y el dōgaman se encargaría de dibujar las imágenes restantes para crear un movimiento fluido. Los animadores jóvenes suelen empezar su carrera como encargados de este tipo de trabajo de vídeo.

Irie, quien ha trabajado en obras de anime tan populares como la serie FULLMETAL ALCHEMIST, también comenzó su andadura en el mundo de la animación como dōgaman.

“Yo mismo comencé trabajando en vídeo durante dos años, cuando tenía 18, antes de pasar a hacer bocetos para los originales. En aquel momento, además de haber acumulado una buena cantidad de experiencia y buenos conocimientos sobre animación hasta cierto punto, tras años de trabajo, pude empezar a trabajar con los originales. Hoy día son muchos los novatos que empiezan a hacer copias limpias de originales sin haber tenido ese entrenamiento previo, simplemente porque son capaces de hacer trazos hermosos. Pero aunque sea ese el caso, ¿qué pasará si su próximo trabajo es dibujar originales? No sabrán qué hacer”

Irie Yasuhiro, director ejecutivo de JAniCA

Irie Yasuhiro decidió convertirse en animador por influencia de las obras de Miyazaki Hayao; tras graduarse en un instituto de la prefectura de Yamaguchi en 1989 se mudó a Tokio, y comenzó como encargado de vídeo en su carrera hacia la dirección. Ha participado en numerosas obras, como Tenkū no Esukafurōne (La visión de Escaflowne, 1996), Tekkonkinkurīto (Tekkonkinkreet, 2006) y otras muchas. Su última labor como director es Shakunetsu no takkyū musume (Scorching Ping Pong Girls, 2016)

La industria de la animación japonesa está prosperando. Según el último informe de la Asociación de Animaciones Japonesas (AJA por sus siglas en inglés), la industria registró 2.1527 billones de yenes en sus ventas. Dicha cantidad (alrededor de 20 mil millones de dólares) representa un aumento del 8.1% con respecto al año anterior y un nuevo récord.

El boom del anime sólo beneficia a los animadores experimentados


El anime sigue ganando popularidad en Japón y el extranjero
. Este año “Mirai no Mirai”, la nueva película de Mamoru Hosoda, fue nominada a los Premios Oscar 2019 en la categoría de Mejor Película de Animación. También, los servicios de transmisión internacional como Netflix y Crunchyroll han comenzado a producir su propio anime.

En general, la industria de la animación japonesa va en crecimiento. Sin embargo, la realidad de sus creadores parece ser otra. De acuerdo a una entrevista realizada en abril por la revista Bungei Shunju, los animadores suelen trabajar cientos de horas extra no pagadas. Asimismo, detalla la recurrente hospitalización de los empleados por el exceso de trabajo.

En un intento por documentar y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, la Asociación de Creadores de Animación Japonesa (JAniCA por sus siglas en inglés) ha realizado encuestas desde el 2009. Los más recientes resultados, presentados el 23 febrero de este año, muestran que existe un problema por resolver. Los animadores de mayor edad y experiencia están recibiendo beneficios económicos, pero gran parte del trabajo es realizado por jóvenes mal pagados.

Los jóvenes animadores de la industria de la animación japonesa no son bien pagados

Los animadores suelen dividirse en dos categorías: los que dibujan Genga (los fotogramas clave), y los que dibujan Douga (los fotogramas intermedios). El trabajo de Douga es realizado por jóvenes recién llegados a la industria, y sirve como una especie de capacitación. Con el tiempo, aquellos animadores que sobresalen ingresan en Genga u otras posiciones superiores.

Como en cualquier empresa, los empleados deben desarrollar su carrera profesional. No obstante, eso no justifica el pago que reciben los animadores más jóvenes. Según el informe de JAniCA, el ingreso anual promedio para las personas entre 20 y 24 años es de 1.55 millones de yenes (aproximadamente 14 mil dólares). Una cantidad mínima si se vive en Japón, considerado como uno de los países más caros del mundo.

¿Qué se puede hacer para solucionar este problema?
 

  • Las compañías de producción podrían hacer mejores negociaciones con los patrocinadores para así exigir presupuestos que permitan pagar bien a los animadores.
  • Otra solución podría ser exigir más asistencia gubernamental. El gobierno de Japón debería hacer más, ya sea en términos de respaldo general o incentivos, para apoyar la industria de la animación japonesa.
  • Aunque también se está analizando la posibilidad de ubicar los estudios de animación fuera de Tokio, es decir, en lugares con un menor costo de vida. Dos ejemplos exitosos son Kyoto Animation (en Kyoto) y P.A.Works (en Toyama).

Recientemente, los animadores han comenzado a discutir la necesidad de formar un sindicato laboral. Sin embargo, no hay una solución mágica. Las soluciones reales requieren tiempo.

Por lo menos, las discusiones que se han desatado por los hallazgos de JAniCA señalan un panorama positivo para el futuro de la industria de la animación japonesa.

 

“La conciencia de los animadores definitivamente ha aumentado en los últimos cinco años. Se están dando cuenta de que si bien la animación es una profesión que eligieron porque es divertida, también necesitan que se les pague adecuadamente”.

“Creo que esa tendencia continuará y conducirá a nuevas formas de hacer las cosas. Pero es una necesidad para los animadores y las compañías de producción seguir avanzando en la búsqueda de esas soluciones”.

Si bien la industria de la animación japonesa está teniendo un gran crecimiento a nivel internacional (un reflejo de ello son sus ganancias).

Dejanos en los comentarios si te gustaría trabajar o hacer animación para japón o cul es tu idea para solucionar éste problema :)


Fuente: ANN

Por

fotógrafo , locutor , creador de contenido , periodista , todo relacionado al mundo otaku y gamer
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