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Godzilla Raids Again (1955), Motoyoshi Oda.
Paso apresurado en el inicio de la franquicia.

Sinopsis: Godzilla, reaparece en una misteriosa isla de Japón y se enfrenta esta vez a un nuevo monstruo, Anguilas, un extraño gigante cuadrúpedo acorazado. Tras destruir parcialmente la ciudad de Osaka se ve enfrentado al espíritu de la sociedad japonesa.

Godzilla remeció las críticas y la taquilla en 1954 conformando una mina de oro para Toho, la mezcla entre acción con monstruos gigantes, cine bélico y catarsis social y emocional en la metáfora de la bomba atómica atrajo a un montón de nuevos espectadores que quedaban sorprendidos y encantados. Esta nueva atracción cinematográfica no tardó en planificar su continuación y solo 6 meses después, pero en 1955 se estrenó la secuela que buscaba expandir la historia sin lograr alcanzar la calidad e impacto de la primera, que como ya sabemos fue el paso definitivo para que el cine de kaijus y del propio Godzilla se estableciera como una de las franquicias más extensas de la historia y que hasta hoy sigue presente en nuestro imaginario y cartelera.

 

Su narrativa comenzaba con un encuentro fortuito entre Godzilla y pilotos civiles, importante mención a la sociedad civil como descubridores y protagonistas que habían quedado relegados a meras víctimas secundarias en la película original, además surgía el primero de los Daikaiju (monstruos gigantes) secundarios: Anguirus, una especie de anquilosaurio con más cuernos. La presencia de una sociedad civil más protagonista y activa junto a un rival del mismo nivel y naturaleza de Godzilla complejizaba en cantidad los elementos presentes en este nuevo conflicto, pero que en realidad no lograba unir las piezas de la mejor manera, puesto que no alcanza los niveles de épica que se hubiese esperado, la historia se siente apresurada, algunas líneas de la historia no terminan por cerrar y parecen estar escrita solo para llenar más tiempo. Si la primera ponía en el centro de la acción la responsabilidad social y militar de los científicos acá la sociedad civil parecen ser turistas durante la gran parte del metraje y solo hacia el final, para alcanzar una emoción rápida pero poco certera, cobran un protagonismo más dramático.

En lo técnico esa sensación de que la película se hizo muy rápido se siente hasta literalmente. Las escenas de pelea entre los monstruos fue filmada con una aceleración del metraje para dar un ambiente de mayor caos y violencia, pero que cae en lo ridículo perdiendo la oportunidad de aprovechar el gran contraste en el film monocromático de Seiichi Endo.  Por supuesto, los trajes de los monstruos estaban limitados a la calidad técnica de su época por lo que en nuestros tiempos nos pueden parecer muy poco atractivos pero que logran con cumplir la necesidad de algo así como terror visual.

Si bien la sombra de su predecesora fue extensa y le sigue pesando a este título también es injusta medirla con los mismos parámetros por lo que en realidad los errores que le podemos notar son propios de la aceleración de la producción para lanzar un producto prontamente y que no se perdiera la emoción del estreno. La falta de consistencia en su historia y lo poco fino de su metraje son elementos que su equipo creativo podría haber resuelto fácilmente con el tiempo de preproducción suficiente.

En definitiva: por muchos considerada la oveja negra de las películas originales de Godzilla ciertamente resulta poco profunda y superflua en relación con la metáfora bélica y social que representa Godzilla. Los problemas en sí no son profundamente graves, pero un producto sacado a la rápida solo para conseguir buenos resultados económico eclipsan demasiado los aciertos del guion y de la técnica. Claramente, el villano aquí no era el monstruo, sino la casa productora.

Ficha Técnica:

Título: Godzilla Raids Again (Gojira no gyakushu).
Género: Drama, ciencia ficción, terror.
Duración: 82 minutos.
Dirección: Motoyoshi Oda.
Año de estreno: 1955.

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Chuchu lovely munimuni muramura,
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