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Resident Evil: Welcome to Raccon City (2021), Johannes Roberts.
Lo mejor de un mundo empañado por lo peor del otro.

Sinopsis: Los supervivientes de un apocalipsis zombies intentan descubrir la verdad detrás de la malvada Umbrella Corporation. mientras luchan contra monstruos sedientos de sangre en los páramos de Raccoon City.

Si somos sinceros Resident Evil ha tenido muy pocas adaptaciones decentes en los diferentes medios en que ha sido trasladada la legendaria franquicia. Entre una saga ridículamente poco precisa y con un avance en sus secuelas que se fue desbordando a niveles catastróficos conservando solo el título y uno que otro personaje apenas recurrente, hasta series de animación que han dejado las expectativas muy, pero muy bajas. No obstante, cada vez que se anuncia algún proyecto relacionado las alarmas se encienden, por un lado, nos enfrentamos al temor de ver a esta historia destruida nuevamente y por otro tenemos la esperanza de que se haga algo bueno, finalmente. Con Resident Evil: Welcome to Raccon City esa alarma estuvo sonando constantemente, con cada nuevo adelanto y hoy, que la película ya lleva unos días en cartelera les traemos nuestra opinión.

Partamos por decir que esta versión nada tiene que ver con la saga creada por el poco apreciado Paul W. S. Anderson (aunque figura como productor la historia es independiente) , afortunadamente aquí se dejó atrás a Milla Jovovich y se dio luz verde a un reinicio de la saga, a material fresco que buscó adaptar las dos primeras entregas videojugabilisticas y lo logra con cierto éxito en algunas cosas y cayendo drásticamente en otras, por lo mismo y porque creo que esta cinta tiene cierto encanto en una mezcla de elementos visuales y homenajes narrativo con mucho contraste es que difícilmente se puede separar su apartado narrativo de su factura técnica así que en este caso hablaremos de lo bueno, y de lo malo.

 

- Lo bueno: Kaya Scodelario (The Crawl) es el rostro conocido que fungió como gancho comercial para los menos conocedores de la franquicia y como líder del plató al ser la más experimentada de su casting, su versión de Claire Redfield aunque diferente a lo que conocíamos, pero que se relaciona bastante bien con el Chris Redfield de Robbie Amell (The Flash) y con la Jill Valentine de Hannah John-Kramer (Ant-Man & the Wasp). Su banda sonora también logra concretar su cometido desarrollando una mezcla y edición de sonido lo bastantemente buena para transmitir la atmósfera que las escenas solicitan, cabe destacar que el compositor Mark Korvan es el responsable del score de The Lighthouse y The VVitch (ambas de Robert Eggers) por lo que su capacidad para crear ambientes oscuros es muy destacable y aquí también lo consigue. Lo mejor y más logrado de todo su metraje es sin duda su diseño de producción, siendo capaz de reproducir escenas icónicas de los videojuegos que sirven tanto como guiño para el más fanático como para plasmar escenario donde la película alcanza sus puntos más altos, ya que son reproducciones muy buenas en detalle y en movimiento para las cámaras. Un excelente trabajo de la diseñadora de producción, los decoradores de set y los directores de arte.

- Lo malo: Albert Wesker (Tom Hooper) y Leon S. Kennedy (Avan Jogia), mientras que el primero no logra alcanzar la profundidad y seriedad propia de ser un archienemigo clásico solo superado por la misma amenaza biológica, el segundo es reducido a un alivio cómico que pareciera no tener ninguna otra función más que sacarnos alguna sonrisa incómoda con chistes en momentos donde no caben. Mientras que el apartado visual análogo (escenarios) funcionan bastante bien, la cinematografía falla con ángulos y movimientos torpes y que arruinan el enorme trabajo de set, entre primerísimos primeros planos que parecen random, un excesivo uso de primeros planos a los actores que entorpecen su labor y movimientos en ángulos cerrados que achican demasiado el campo de visión, la acción se ve demasiado entorpecida y la capacidad de sacar a la superficie sentimientos de perdida y desesperación se queda muy por debajo. Su guión finalmente es lo que fijó una base demasiado débil para algo que pudo ser muy fuerte: no existe tensión ni horror. Hay sangre y hay gritos, pero no hay sentimientos de incertidumbre y al igual que pasaba con la serie reciente de Netflix, el plot armor nos señala nuevamente que a nuestros héroes no les pasará nada.

En definitiva: tiene elementos muy notables y divertidos, especialmente cuando apunta hacia lo que su director sabe hacer muy bien: cine b con toques gore y humorísticos, pero se empaña cuando intentan hacer algo más serio y cuadrado, porque esos elementos están enmarcados con otros con los que no convencen terminando por desentonar, dando paso a elementos que no pegan de ninguna manera. Ciertamente, Resident Evil se resiste a una adaptación lo suficientemente buena que de rienda suelta a una forma diferente de hacer cine. Que interesante habría sido ver a algun rostro conocido de esta franquicia morir y doblar ciertas esquinas narrativas que damos por sentadas al haber jugado los títulos. Quizás habría funcionado mucho mejor como una especie de They Live! de John Carpententer que un intento de producción novata que quiere ser muy seria. Pese a todo gusta, en serio, pese a sus fallas gusta bastante si se las pasan por alto y solo quieren ver algo con sangre... pero lamentablemente incluso la sangre te deja sensación de fallo cuando es digital. A lo mejor con el tiempo se vuelve de culto pero por ahora se queda a medio camino.

Ficha técnica:

Título: Resident Evil: Welcome to Raccon City.
Director: Johannes Roberts.
Duración: 107 minutos.
Género: Acción, ciencia ficción, terror.
Año: 2021.

Por

Chuchu lovely munimuni muramura,
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