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Review: Stray
El emocionante viaje de un gato callejero

Desde aquella vez por junio del 2020, nos enteramos de un proyecto llevado a cabo por el estudio BlueTwelve, un juego que prometía ponernos en la piel de un  pequeño gato callejero deambulando por una ciudad distópica, futurista y llena de robots como sus habitantes. Stray apuntaba a ser algo verdaderamente memorable gracias a su apartado artístico y único en su tipo al darnos como personaje jugable a un animal cuadrúpedo incapaz de comunicarse efectivamente  con otro ser. Y aún asi, esta mezcla sin precedentes logra funcionar de manera exquisita.

La historia nos ilustra y nos ambienta tempranamente como un grupo de felinos viven juntos y pasan sus días explorando los rincones de un ambiente desolado, lleno de vegetación y desprovisto de humanidad. Por todos lados, lo único destacable son las altas murallas y las oxidadas barandas y canaletas que atraviesan el entorno. Los animales continúan recorriendo el lugar hasta que el cuarto miembro de la colonia sufre por el mal estado de un tubo de drenaje y cae a las fauces de la oscuridad, hacia un lugar lleno de desesperanza y miedo.

Enterrada bajo un techo artificial, una gran ciudad se encuentra atrapada, y con ello sus habitantes. Todo parece indicar que no queda ningún rastro de vida humana por sus caminos. Así es como comienza la historia de un gatito callejero que lucha por buscar una vía de escape y así poder regresar a la superficie junto a los suyos. No sin antes resolver acertijos y esquivar peligrosos enemigos llamados Zurks, seres orgánicos capaz de digerir toda materia que vean a su paso. Junto a su compañero B12 a quién conoce una vez avanzado en el juego, será quién le ayuda a comunicarse con los demás y a manejar un inventario de artículos los cuales tendrá que usar para poder desentrañar los secretos de esa secreta base civil. El animal deberá usar todas sus habilidades felinas para poder navegar por los distintos escenarios que se encuentre, entre ciudades, alcantarillas y hasta una cárcel.

Con una línea creativa bastante alejada de lo común y cotidiano en estos días, BlueTwelve junto a Annapurna invirtieron bastante tiempo y esfuerzo para lograr recrear los movimientos reales de un felino, sus características y particularidades. El estudio encargado utilizó varios animales reales para así modelar al protagonista de Stray; incluidos los sonidos que se pueden apreciar, grabados desde la realidad. El diseño de niveles es bastante oscuro y lúgubre, debido  a que las zonas que recorres se encuentran bajo un domo, y sólo se cuenta con luz artificial. Serán los robots quiénes te guiarán por las calles y caminos para poder encontrar la salida, algunos que se convertirán en aliados necesarios y otros que sólo estarán de paso. La música es también un factor fundamental a la hora de atravesar todos los parajes, entre exploración y acertijos, Stray es en pocas palabras: arte hecho videojuego. Debido a lo corto de la historia, es imposible hablar de más sin spoilear demasiado, pero definitivamente, este pequeño michi se ha ganado un lugar en mi corazón de adulto gamer.

En pocas horas de haberse estrenado, Stray fue uno de los juegos indie vendidos más rápidamente en mucho tiempo, y es que ha llamado tanto la atención que varios medios e internautas lo han catalogado desde ya como el juego del año, y que sin duda alguna, con una historia bastante tierna, emocionante y encantadora; yo personalmente también lo nomino.


Gráficos 7/10
Historia 8/10
Música 8/10
Gameplay 9/10

Nota general 8/10

Por

Profesor de profesión, gaymer de corazón
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